UNGRD cambia el rumbo en plena emergencia: David Santiago Tamayo asume la respuesta al terremoto

La llegada del nuevo director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres coincide con un giro en la coordinación de la emergencia, el fortalecimiento de las herramientas de evaluación y una mayor apertura a la cooperación internacional.

La atención de la emergencia provocada por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto entró en una nueva etapa con la llegada de David Santiago Tamayo Roldán a la dirección de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).

Tamayo asumió el cargo en medio de una de las emergencias más complejas que ha enfrentado el país en los últimos años. Su llegada se produjo después de la salida de Javier Pava Sánchez y cuando todavía permanecían cientos de personas desaparecidas y miles de familias afectadas por el movimiento telúrico.

El cambio de dirección estuvo acompañado por una serie de decisiones orientadas a fortalecer la capacidad de respuesta institucional, mejorar la evaluación de los daños y ampliar la coordinación con organismos nacionales e internacionales.

Más herramientas para evaluar la emergencia

Uno de los primeros elementos destacados durante la nueva dirección ha sido el fortalecimiento de las herramientas destinadas a establecer la verdadera dimensión de los daños.

La UNGRD activó el Chárter Internacional, mecanismo de cooperación que permite obtener información e imágenes satelitales para identificar zonas afectadas y apoyar la toma de decisiones durante la emergencia. Esta información resulta especialmente relevante en un desastre que afecta simultáneamente a numerosos departamentos y municipios, algunos de ellos con dificultades de acceso terrestre.

Cooperación internacional para la búsqueda y rescate

Otro de los asuntos que ha marcado el cambio de dirección es la cooperación internacional.

Antes de la llegada de Tamayo, una comunicación de la UNGRD fechada el 11 de agosto recomendaba no solicitar ni activar equipos internacionales especializados de búsqueda y rescate urbano, conocidos como USAR.

La decisión generó cuestionamientos debido a la magnitud que posteriormente adquirió el balance de la emergencia.

Con la nueva administración se abrió nuevamente la posibilidad de incorporar capacidades internacionales a las labores de respuesta, bajo criterios técnicos y los protocolos establecidos para este tipo de operaciones.

Más que una discusión política, el debate plantea una pregunta fundamental: ¿estaba Colombia utilizando todas las capacidades disponibles para encontrar y rescatar a las personas que permanecían desaparecidas?

Un balance que evidencia la magnitud de la tragedia

El último reporte de la UNGRD, con corte a las 5:00 p. m. del 13 de agosto, muestra la dimensión de la emergencia.

El sismo ha afectado 15 departamentos y 426 municipios, con 44.936 familias y 102.105 personas afectadas.

El balance registra 281 personas fallecidas, 3.971 heridas, 379 desaparecidas y 348 rescatadas.

En materia de vivienda, se contabilizan 65.841 viviendas averiadas y 10.677 destruidas, además de 127 edificios colapsados.

La emergencia también ha provocado afectaciones en 236 centros de salud, 2.136 centros educativos y 1.168 centros comunitarios. A esto se suman daños en 198 vías, 71 acueductos, 34 puentes vehiculares, 12 puentes peatonales y cinco aeropuertos.

Las cifras pueden seguir cambiando mientras los organismos de socorro y las autoridades territoriales consolidan la información proveniente de las zonas afectadas.

El Gobierno recibió el país en medio de una catástrofe

La dimensión de la emergencia también debe analizarse dentro del contexto político en el que comenzó el nuevo Gobierno.

Abelardo De La Espriella asumió la Presidencia el 7 de agosto, apenas tres días antes del terremoto. La nueva administración, por tanto, comenzó su mandato enfrentando una tragedia nacional de enormes proporciones, mientras simultáneamente debía poner en marcha su estructura administrativa.

En este contexto, las críticas que pretenden evaluar la respuesta del Gobierno como si llevara meses o años en ejercicio desconocen las circunstancias excepcionales en las que recibió el país.

La prioridad inmediata ha sido atender una emergencia que dejó cientos de muertos, miles de heridos, cientos de desaparecidos y daños severos en infraestructura, vivienda y servicios esenciales.

Petro y la UNGRD: un antecedente que también debe revisarse

Existe además un antecedente que resulta relevante para entender la transición de la entidad.

El 17 de agosto de 2022, diez días después de su posesión presidencial, Gustavo Petro designó a Javier Pava Sánchez como director de la UNGRD.

Pava regresó posteriormente a la dirección de la entidad durante la etapa final del Gobierno Petro y permaneció al frente de la UNGRD cuando ocurrió el terremoto del 10 de agosto.

Es legítimo pedir explicaciones sobre qué criterios técnicos llevaron a recomendar inicialmente que no se activaran equipos internacionales de rescate, especialmente cuando posteriormente la nueva administración modificó el enfoque y amplió la cooperación internacional.

La prioridad: salvar vidas

La llegada de David Santiago Tamayo no permite todavía hacer un balance definitivo de su gestión. Lleva apenas unos días al frente de la UNGRD y la emergencia continúa.

Sin embargo, sí es posible identificar un cambio en la conducción de la respuesta: mayor utilización de herramientas de evaluación, fortalecimiento de la coordinación y disposición a aprovechar capacidades internacionales bajo parámetros técnicos.

Con 379 personas desaparecidas, miles de heridos y decenas de miles de viviendas afectadas, Colombia necesita que todas las instituciones concentren sus esfuerzos en una sola prioridad: buscar, rescatar, atender y proteger a las víctimas del terremoto.