La caída de alias “Naín”, señalado cabecilla de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, se produce en medio de las operaciones de seguridad adelantadas por la Fuerza Pública. El resultado representa un nuevo golpe contra las estructuras criminales que amenazan a las comunidades de la región Caribe.
La madrugada de este viernes 4 de septiembre, un operativo de la Policía Nacional en el barrio Los Olivos de Riohacha puso fin a la trayectoria criminal de Naín Andrés Pérez Toncel, conocido como alias “Naín” o “El Bendito Menor”.
Según la información preliminar conocida, durante la operación también murió su pareja sentimental, Rosa Angélica Tarazona, alias “La Bebecita”. Las autoridades continúan entregando información sobre el procedimiento y el balance definitivo de la acción.
La operación se desarrolló cerca del aeropuerto Almirante Padilla y constituye un importante resultado contra las estructuras criminales que durante años han buscado imponer el miedo, ejercer control territorial y afectar la tranquilidad de las comunidades.
Un golpe contra quienes desafiaban al Estado
Alias “Naín” se había convertido en uno de los hombres de mayor notoriedad dentro de las estructuras criminales que operan en la región Caribe. Señalado de pertenecer a las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), era vinculado por las autoridades con actividades criminales que afectaban a departamentos como La Guajira, Magdalena y Cesar.
Durante los últimos meses, su figura adquirió notoriedad después de la difusión de varios videos en los que aparecía acompañado por hombres armados y recorriendo diferentes zonas de La Guajira. Sus apariciones públicas fueron interpretadas como una provocación y un desafío a las autoridades. Incluso, junto a alias “La Bebecita”, difundían videos y mensajes en los que proyectaban una aparente sensación de impunidad.
Pero el operativo de este viernes demuestra un principio fundamental para la seguridad de los colombianos: ninguna estructura criminal puede estar por encima de la ley ni ningún delincuente debe sentirse intocable.
La seguridad vuelve a ser una prioridad
La operación contra alias “Naín” ocurre en un momento en el que el Gobierno del presidente Abelardo De La Espriella ha puesto la recuperación de la seguridad y la protección de los ciudadanos entre las prioridades de su estrategia de gobierno.
El fortalecimiento de las operaciones de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional busca enfrentar a las organizaciones criminales, recuperar el control territorial y proteger a las comunidades afectadas por la violencia.
La caída de objetivos criminales de alto valor, el desarrollo de operaciones contra estructuras armadas y la presencia de la Fuerza Pública en las regiones son parte de una estrategia orientada a impedir que los grupos ilegales continúen ejerciendo control sobre la población.
Para las comunidades que han vivido bajo amenazas, extorsiones y hechos de violencia, la presencia efectiva del Estado y de la Fuerza Pública representa una condición indispensable para recuperar la normalidad.
La seguridad no consiste únicamente en capturar o neutralizar delincuentes. También significa que los ciudadanos puedan trabajar, movilizarse y vivir sin estar sometidos al miedo impuesto por organizaciones criminales.
El mensaje de la Fuerza Pública
El operativo en Riohacha envía un mensaje contundente a las estructuras ilegales.
Durante meses, alias “Naín” apareció públicamente en videos y redes sociales mientras era buscado por las autoridades. Su exposición pretendía proyectar una imagen de poder y transmitir la idea de que podía desafiar al Estado. El resultado de la operación demuestra lo contrario.
La capacidad operativa de la Policía Nacional y el trabajo de inteligencia permitieron avanzar contra uno de los hombres que había adquirido mayor notoriedad dentro del panorama criminal de La Guajira. La acción también representa un reconocimiento al trabajo de los hombres y mujeres de la Fuerza Pública que diariamente enfrentan organizaciones armadas y estructuras delincuenciales para proteger a la población.
Recuperar la tranquilidad
Uno de los principales desafíos para Colombia es recuperar la confianza de los ciudadanos en la capacidad del Estado para garantizar su seguridad.
Durante años, numerosas comunidades han sufrido las consecuencias de la expansión de grupos armados, las economías ilegales, las extorsiones y el control criminal de diferentes territorios. Por eso, los resultados contra las organizaciones criminales tienen una importancia que va más allá de la caída de un cabecilla.
Cada estructura desarticulada, cada delincuente capturado y cada amenaza neutralizada contribuye a fortalecer la presencia legítima del Estado en los territorios. El objetivo debe ser claro: que ningún colombiano tenga que vivir bajo las reglas impuestas por los criminales.
La tranquilidad de la población se construye con instituciones presentes, autoridades que actúan, inteligencia efectiva y una Fuerza Pública con la capacidad necesaria para enfrentar a quienes amenazan la seguridad de los ciudadanos.
Un nuevo capítulo para la seguridad en La Guajira
La caída de alias “Naín” deberá ser complementada con las investigaciones y operaciones necesarias para evitar que otros integrantes de la estructura criminal intenten ocupar su lugar. Neutralizar a un cabecilla es un golpe importante, pero la seguridad duradera exige continuar atacando las redes financieras, las rutas del narcotráfico, los responsables de la extorsión y las estructuras que sostienen el poder criminal.
El reto para las autoridades será consolidar los resultados operacionales con una presencia permanente del Estado. Para el Gobierno de Abelardo De La Espriella, las Fuerzas Militares y la Policía Nacional, el desafío continúa: llevar seguridad a las regiones, proteger a las comunidades y demostrar que la autoridad legítima del Estado no puede ser reemplazada por grupos criminales.
La operación en Riohacha deja, sin embargo, un mensaje claro.
Quienes durante años utilizaron las armas, el miedo y la violencia para desafiar al Estado están siendo perseguidos. La seguridad de los colombianos vuelve a ocupar el centro de la acción institucional y la Fuerza Pública mantiene su misión de proteger la vida, la libertad y la tranquilidad de la población.

