Cali y el Suroccidente abren una nueva etapa: seguridad, autoridad y acción conjunta con el Gobierno de Abelardo De La Espriella

El primer Consejo de Seguridad del nuevo Gobierno puso a Cali y al Suroccidente en el centro de la estrategia nacional contra el narcotráfico, el crimen organizado y la violencia. Alejandro Eder aseguró que la región habló con una sola voz: más seguridad, mayor presencia del Estado y resultados.

Cali comenzó una nueva etapa política con un mensaje que durante años han reclamado sus habitantes y los territorios del Suroccidente: recuperar la seguridad y fortalecer la presencia del Estado.

A pocas horas de su posesión, el presidente Abelardo De La Espriella convirtió la seguridad en una de sus primeras prioridades de Gobierno y convocó en Cali un Consejo de Seguridad Regional, con la participación de autoridades del Valle del Cauca, Cauca y Nariño, alcaldes de las principales ciudades y la Fuerza Pública.

Para el alcalde de Cali, Alejandro Eder, la decisión representa una señal clara de que los problemas de seguridad de la región serán atendidos desde el Gobierno Nacional y no desde la distancia.

“Nuestra región habló con una sola voz: necesitamos más seguridad, más presencia del Estado y resultados”, señaló Eder, quien manifestó la disposición de Cali para trabajar de manera coordinada con el nuevo Gobierno.

Una prioridad desde el primer día

La elección de Cali como escenario para este primer Consejo de Seguridad no fue casual. El Suroccidente enfrenta algunos de los principales desafíos de seguridad del país, especialmente por la presencia de estructuras armadas ilegales, narcotráfico, economías ilícitas, extorsión y criminalidad organizada.

Noticias RCN había informado antes de la posesión que el primer acto presidencial de De La Espriella sería precisamente un consejo de seguridad regional, con la participación de gobernaciones, alcaldías y Fuerza Pública. La gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, destacó entonces que la seguridad es una de las banderas del nuevo mandatario y que la región necesita una respuesta integral frente a las economías ilícitas y la violencia.

El encuentro adquiere especial importancia para Cali y su área de influencia. Eder había planteado que las decisiones debían concentrarse no solamente en la ciudad, sino también en municipios vecinos como Jamundí y sectores del norte del Cauca, donde la situación de orden público tiene efectos directos sobre la capital vallecaucana.

Recuperar el control territorial

Uno de los proyectos que aparece como pieza central de la nueva estrategia es el Batallón de Alta Montaña en Jamundí, una infraestructura reclamada desde hace varios años para fortalecer el control territorial en una zona afectada por cultivos ilícitos y presencia de grupos armados.

Según información publicada por 90 Minutos, el Gobierno de De La Espriella contempla el batallón dentro de su estrategia de seguridad, junto con la creación de bloques de seguridad urbana especializados en combatir fenómenos como el hurto, la extorsión y el crimen organizado.

La gobernadora Dilian Francisca Toro recordó que el departamento ya entregó el lote para la construcción de esta unidad y que espera el respaldo definitivo del Gobierno Nacional.

La importancia del proyecto trasciende a Jamundí. Su ubicación estratégica permitiría fortalecer el control sobre corredores utilizados por organizaciones criminales y mejorar la capacidad de respuesta de la Fuerza Pública en el sur del Valle y su conexión con el Cauca.

Narcotráfico y economías ilegales, en la mira

El presidente De La Espriella ha planteado que la lucha contra las economías ilícitas debe ocupar un lugar central dentro de la política de seguridad.

En declaraciones recogidas por 90 Minutos, afirmó que combatir el narcotráfico es fundamental para enfrentar las diferentes manifestaciones de violencia y señaló particularmente la situación de los cultivos de coca en Jamundí y el papel estratégico del Suroccidente como corredor para organizaciones criminales.

La estrategia también contempla fortalecer las capacidades de la Fuerza Pública, la inteligencia y la lucha contra las estructuras que financian su actividad mediante economías ilegales.

Desde la Gobernación del Valle se ha insistido, además, en la necesidad de aumentar las capacidades operativas, las horas de vuelo y la inteligencia, así como avanzar en programas de sustitución de cultivos ilícitos.

Cali quiere pasar de los diagnósticos a las decisiones

Para Alejandro Eder, el desafío ahora es que las reuniones de seguridad se traduzcan en acciones concretas.

Antes de la posesión, el alcalde había expresado su expectativa de que el primer Consejo de Seguridad fuera un espacio para tomar decisiones sobre Cali, Jamundí y el norte del Cauca.

“Hoy esperamos que este sea un Consejo de Seguridad de decisiones y de acciones, y estoy seguro que así será”, manifestó Eder.

La posición del alcalde coincide con el mensaje que posteriormente difundió: la región necesita coordinación, presencia institucional y resultados verificables.

Esto supone un cambio importante en la relación entre las autoridades territoriales y el Gobierno Nacional: la seguridad deja de ser únicamente una discusión local para convertirse en una prioridad regional que requiere coordinación entre municipios, departamentos, Fuerzas Militares, Policía y Gobierno Nacional.

Un nuevo comienzo para Cali

El propio Eder ha presentado la llegada del nuevo Gobierno como una oportunidad para proyectar una imagen diferente de Cali.

Durante la jornada de posesión, aseguró que la ciudad amaneció tranquila y destacó el trabajo de policías y soldados desplegados para garantizar la seguridad del evento. También señaló que Cali ha recuperado capacidad para recibir grandes acontecimientos nacionales e internacionales.

“Este es un nuevo amanecer para Colombia que debemos aprovechar”, afirmó el alcalde.

La frase resume el sentimiento que las autoridades locales quieren proyectar: que Cali pueda dejar atrás la imagen asociada a la violencia, los bloqueos y la inseguridad y consolidarse nuevamente como una ciudad capaz de recibir inversión, turismo, grandes eventos y oportunidades.

La seguridad como punto de encuentro

El mensaje que surge del primer Consejo de Seguridad es particularmente relevante porque reúne a gobiernos de diferentes niveles alrededor de una preocupación común.

Gobernadores, alcaldes y Fuerza Pública plantearon los principales problemas de sus territorios, mientras el Gobierno Nacional expuso su estrategia de seguridad y su disposición a trabajar sobre las necesidades específicas del Suroccidente.

El objetivo es recuperar el control territorial, combatir las economías ilícitas, fortalecer las capacidades de la Fuerza Pública y mejorar la seguridad urbana.

Para Cali, además, existe una expectativa adicional: que la presencia del Gobierno Nacional en la ciudad se traduzca en una relación más cercana con las regiones.

Eder ya había señalado, tras su encuentro con De La Espriella, que uno de los compromisos era comenzar desde el 7 de agosto la recuperación de la seguridad de los caleños y reforzar el control tanto en la ciudad como en los municipios vecinos.

La esperanza está en los resultados

El Suroccidente no necesita solamente anuncios. Necesita resultados.

Pero que la seguridad haya sido colocada entre las primeras prioridades del nuevo Gobierno, que Cali haya sido escogida como escenario para el inicio de esta estrategia y que las autoridades regionales estén trabajando bajo una misma hoja de ruta representa una señal de esperanza para millones de colombianos.

La región está pidiendo algo elemental: poder vivir, trabajar, movilizarse y progresar sin miedo.

Ahora comienza la etapa más importante: convertir las decisiones del Consejo de Seguridad en presencia efectiva del Estado, recuperar los territorios afectados por las economías criminales y devolverles tranquilidad a las familias.

Cali y el Suroccidente hablaron con una sola voz.

Más seguridad. Más Estado. Más autoridad. Y, sobre todo, resultados.