Colombia al límite

mientras la violencia se desborda, María Fernanda Cabal alza la voz por una paz con justicia y carácter

En medio de una Colombia golpeada por secuestros, extorsiones y masacres en aumento, crece el clamor ciudadano por una paz verdadera, no pactada con fusiles, sino garantizada con justicia, ley y autoridad. Frente al evidente fracaso de la llamada “Paz Total”, una voz firme y coherente ha emergido con fuerza: la de la senadora y precandidata presidencial María Fernanda Cabal, quien se consolida como una figura de esperanza para millones de colombianos que claman por orden.

La “Paz Total”, promovida por el gobierno de Gustavo Petro, ha sido cuestionada incluso desde el propio gabinete, luego de que la ministra de Justicia reconociera que “la población se siente en una inseguridad permanente”. Y no es para menos: las disidencias de las FARC y el ELN se han fortalecido en medio de supuestos diálogos, imponiendo su ley en territorios abandonados por el Estado.

Frente a este panorama, Cabal no ha guardado silencio. Ha denunciado con valentía lo que muchos callan: que los grupos armados no han cambiado de estrategia; que siguen combinando la violencia con el adoctrinamiento político y el chantaje social, y que mientras el gobierno calla, los criminales inauguran obras, controlan pueblos y humillan al Estado.

“Es indignante que se permita a narcoterroristas disfrazarse de gestores de paz. No hay justicia, no hay Estado, no hay autoridad. Y cuando el presidente guarda silencio, se vuelve cómplice”, afirmó la senadora.

María Fernanda Cabal también ha anunciado acciones legales contra Gustavo Petro por declaraciones que han puesto en riesgo su vida y la de su familia. Con una mezcla de fuerza, coraje y temple, la precandidata ha dejado claro que no permitirá que la intimiden. “No me van a callar. Colombia necesita recuperar el orden, y lo haremos con la ley en la mano y el corazón en la patria”, afirmó ante miles de simpatizantes.

En contraste con un gobierno que entrega beneficios a criminales, Cabal ha propuesto una nueva estrategia de seguridad democrática, que incluye:

  • Recuperación del territorio con presencia efectiva del Estado.
  • Cero impunidad para asesinos, secuestradores y extorsionistas.
  • Justicia para las víctimas, no curules para sus victimarios.
  • Educación patriótica y cultura de legalidad en cada rincón del país.

El país no olvida que cada proceso de paz mal negociado terminó en más violencia. Desde la masacre de Bojayá hasta el atentado de la Escuela General Santander, las lecciones están claras: negociar con fusiles en la mesa es invitar al crimen a gobernar. Por eso, María Fernanda Cabal insiste: la paz no se negocia, se impone con firmeza y verdad.

Mientras Colombia busca rumbo, cada vez más ciudadanos ven en Cabal a una mujer decidida, coherente y sin miedo. Su mensaje de orden, seguridad y justicia resuena como un llamado urgente para recuperar la dignidad de un país que no se rinde.