La guerra entre disidencias de las FARC, el control de rutas del narcotráfico y la ausencia efectiva del Estado convierten al Guaviare en el epicentro de la violencia, evidenciando el fracaso de la política de seguridad y la “Paz Total” del gobierno de Gustavo Petro.
📍 Guaviare
El departamento del Guaviare atraviesa una grave escalada de violencia que vuelve a encender las alarmas sobre la seguridad nacional. En las últimas horas, enfrentamientos entre grupos armados ilegales dejaron decenas de muertos y confirmaron la consolidación del territorio como uno de los principales enclaves del narcotráfico en Colombia.
Autoridades y analistas coinciden en que la situación no responde a hechos aislados, sino a una reconfiguración criminal facilitada por la debilitación de la política de seguridad, la reducción de operaciones ofensivas y la falta de control territorial bajo el actual Gobierno.
🚨 Puerto Cachicamo: el corazón logístico del conflicto
Informes de inteligencia ubican a Puerto Cachicamo como un nodo estratégico para las estructuras armadas ilegales que operan en la región. Desde este punto se articulan rutas fluviales clandestinas utilizadas para el transporte de drogas, armas, combatientes y suministros.
Según el análisis territorial, Puerto Cachicamo cumple funciones clave dentro del engranaje criminal:
- Conecta corredores fluviales hacia el Meta, el Vaupés y la Amazonía.
- Facilita la movilidad táctica de los grupos armados.
- Sirve como centro de abastecimiento logístico y militar.
- Permite repliegues rápidos tras enfrentamientos con estructuras rivales.
Más que un punto de paso, el enclave opera como centro de redistribución y mando, consolidando el control del narcotráfico en la región.
⚔️ San José del Guaviare rural: zona de operaciones activa
La violencia se extiende al sur y suroriente rural de San José del Guaviare, identificado como Zona de Operaciones (ZO) por su alta concentración de actividades armadas ilegales. En esta franja se registra la mayor parte de los combates, amenazas a la población civil y control social por parte de las disidencias.
Esta zona funciona como:
- Franja de choque entre estructuras criminales.
- Área de protección de los corredores que conducen a Puerto Cachicamo.
- Plataforma para la proyección armada y expansión territorial.
Habitantes de la región denuncian confinamientos, desplazamientos forzados y la instalación de artefactos explosivos cerca de comunidades rurales.
🧨 Disidencias fortalecidas y guerra por el narcotráfico
Las recientes confrontaciones entre facciones disidentes, incluidas estructuras asociadas a alias Iván Mordisco, evidencian una guerra interna por el control de cultivos ilícitos, laboratorios y rutas de exportación.
Pese a la narrativa oficial de desescalamiento del conflicto, las disidencias han incrementado su capacidad armada y territorial, aprovechando la reducción de presión militar y la falta de acciones contundentes del Estado.
🗺️ La nueva geografía del crimen en Colombia
El mapa actualizado de la geografía del crimen muestra al Guaviare como un punto clave donde confluyen disidencias de las FARC, narcotráfico, tráfico de armas y control fluvial. Esta realidad contradice los objetivos de la política de “Paz Total” y expone un vacío de autoridad estatal en amplias zonas del país.
Analistas advierten que, lejos de reducir la violencia, la estrategia del Gobierno ha permitido que los grupos armados se fortalezcan, se reorganicen y amplíen su control territorial, mientras las comunidades quedan atrapadas en medio del conflicto.
🔎 Un desafío para la seguridad nacional
La crisis en Guaviare se ha convertido en un síntoma del deterioro de la seguridad en Colombia, donde el narcotráfico redefine el conflicto armado y pone en evidencia las falencias del actual enfoque gubernamental.
Mientras el Ejecutivo insiste en una política de diálogo, regiones como el Guaviare reflejan una realidad distinta: más coca, más armas ilegales, más muertos y menos Estado.

