Gobierno Petro sin respuesta ante la crisis de la Vía al Llano: bloqueos, pérdidas millonarias y llamado desesperado de Cundinamarca

La crisis por el derrumbe en la Vía al Llano sigue agravándose sin una respuesta efectiva del Gobierno Nacional.

Este sábado 20 de septiembre, el gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, visitó el kilómetro 18+600 en el municipio de Chipaque, donde un deslizamiento de tierra mantiene bloqueado uno de los corredores estratégicos que conecta Bogotá con Villavicencio.

El mandatario departamental hizo un llamado urgente a la Casa de Nariño para que asuma la coordinación de la emergencia, advirtiendo la imposibilidad de los entes locales para atender una crisis de esta magnitud.

“Esto no da más espera: es necesario que el Gobierno Nacional asuma el control y coordinación de esta emergencia que sobrepasa cualquier capacidad de las entidades territoriales. A la fecha, seguimos sin obtener respuesta”, señaló Rey.

Bloqueos y protestas por falta de soluciones

La concesionaria Coviandina informó que, desde la mañana del sábado, se presentaron bloqueos en Llano Lindo (Villavicencio) y en Chipaque (Cundinamarca), protagonizados por el gremio transportador en protesta por los horarios restrictivos de movilidad en la variante del K18+000. Aunque en algunos puntos el paso fue restablecido temporalmente, los cierres intermitentes han generado gigantescos trancones, afectando tanto al transporte público como a la carga pesada.

Un plan improvisado y limitado

La remoción en masa obligó a habilitar una variante provisional entre los kilómetros 18+300 y 18+600. Sin embargo, por sus reducidas dimensiones, el Gobierno impuso un plan piloto con horarios que ha generado malestar entre transportadores y usuarios:

  • De 6:00 a. m. a 6:00 p. m.: paso de motos, vehículos particulares, camionetas, buses y camiones de dos ejes.
  • De 6:00 p. m. a 6:00 a. m.: paso exclusivo para camiones de tres o más ejes, carga extradimensionada y maquinaria pesada.

Este esquema, lejos de solucionar el problema, ha generado inconformidad y nuevas protestas, profundizando el caos en la movilidad.

Impacto económico y social

Según cálculos de la Gobernación de Cundinamarca, las pérdidas económicas superan los 20.000 millones de pesos diarios, con un fuerte impacto en el transporte de alimentos hacia Bogotá y en el abastecimiento de municipios del Meta y el oriente del país. Además, varias viviendas en la vereda Caraza, en Chipaque, tuvieron que ser evacuadas ante el riesgo de que la montaña siga cediendo.

Responsabilidad difusa y negligencia oficial

El gobernador Rey también denunció que ni la concesionaria Coviandina ni la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) han realizado las obras de contención necesarias en la parte alta de la montaña. No se han adelantado mantenimientos en los canales de aguas, ni monitoreo geológico riguroso, ni pruebas técnicas para definir los trabajos de estabilización.

Mientras tanto, el Gobierno de Gustavo Petro permanece en silencio, sin asumir de manera directa la crisis, pese a que se trata de una vía nacional que afecta a millones de colombianos. La ausencia de liderazgo y de decisiones oportunas refleja una preocupante negligencia que profundiza el aislamiento del oriente colombiano.

Un país a la espera de respuestas

Con bloqueos, pérdidas multimillonarias y comunidades en riesgo, la situación en la Vía al Llano se ha convertido en un símbolo del desorden y la incapacidad de reacción del Gobierno Petro frente a emergencias de infraestructura. La exigencia de las autoridades locales y de los ciudadanos es clara: el Ejecutivo debe dejar de evadir responsabilidades y tomar medidas urgentes para garantizar la seguridad, la movilidad y la competitividad del país.