El departamento del Cauca ha vivido en el último mes una compleja situación de seguridad caracterizada por la ofensiva militar contra las disidencias de las FARC, secuestros masivos, narcotráfico y el accionar violento de actores ilegales que se escudan en la bandera de la «causa indígena». A la par, se mantienen expresiones de resistencia civil y llamados a la solidaridad en medio de la crisis.
Ofensiva militar en el Cañón del Micay
En la madrugada de este martes, más de 300 soldados con entrenamiento diferencial, acompañados por un componente especial de la Policía Nacional, ingresaron a Huisitó y San Juan de Micay, en el Cañón del Micay, en el marco de la Operación Perseo II contra el frente “Carlos Patiño”, bajo el mando de las disidencias de alias Iván Mordisco.
El operativo se desplegó con helicópteros UH-60 Black Hawk, vehículos blindados, drones y artillería pesada, en un esfuerzo por recuperar el control territorial de una zona clave para las rutas del narcotráfico hacia el Pacífico.
Secuestros y liberaciones
La violencia en el Cauca se ha manifestado también en secuestros masivos. El 23 de junio, el Ejército denunció que 57 militares fueron secuestrados por civiles bajo presión de las disidencias en la zona de El Plateado.
Semanas después, el 25 de julio, nueve contratistas de la Gobernación del Cauca secuestrados en López de Micay fueron liberados. Aunque la Defensoría del Pueblo aseguró que sus derechos fueron respetados, el hecho reflejó la vulnerabilidad de la institucionalidad frente al poder de los grupos armados en la región.
Las autoridades también confirmaron la captura de alias Pita, cabecilla del frente Carlos Patiño, acusado de estar detrás de ataques violentos contra la fuerza pública y el secuestro de uniformados.
Terrorismo indígena y reclutamiento de menores
En paralelo, diversas comunidades han denunciado la práctica sistemática de reclutamiento forzado de niños indígenas por parte de las disidencias y otros grupos ilegales, lo que ha sido calificado como una forma de terrorismo contra las comunidades originarias.
Niños de apenas 9 años han sido arrebatados de sus familias, y aunque la Guardia Indígena ha intentado resistir, múltiples denuncias señalan que algunos sectores radicalizados dentro del movimiento indígena han actuado como cómplices o facilitadores de estas estructuras ilegales, en perjuicio de su propia gente.
Pese a ello, más de 600 jóvenes indígenas se reunieron en Las Delicias para fortalecer los llamados “semilleros” de liderazgo cultural y defensa del territorio, en un esfuerzo por contrarrestar la penetración del narcotráfico y los grupos armados.
Solidaridad en medio de la crisis
En medio del clima de violencia, también hubo espacio para la solidaridad. El periodista caucano Fredy Calvache, radicado en Suiza y en estado crítico por cáncer, recibió el apoyo de colegas y ciudadanos tras la campaña del reportero Diego Guauque, quien pidió un vuelo humanitario para que Calvache pueda regresar a Colombia y pasar sus últimos días en su tierra.
Balance
El último mes en el Cauca deja un panorama marcado por la violencia armada, el terrorismo indígena y la ofensiva del Estado, en un territorio donde el narcotráfico, el reclutamiento de menores y la debilidad institucional continúan alimentando el conflicto.

