La reciente visita del presidente Gustavo Petro a la ciudad fronteriza de Leticia no solo estuvo marcada por el rechazo ciudadano, sino también por una nueva controversia diplomática. El mandatario colombiano cuestionó públicamente la soberanía del Perú sobre la isla Santa Rosa, un territorio reconocido históricamente como parte de la nación peruana y ubicado en la estratégica triple frontera con Brasil y Colombia.
Durante su intervención, Petro rechazó el argumento del Estado peruano, que sostiene que la isla Santa Rosa es una extensión geográfica de la isla de Chinería, perteneciente legítimamente al Perú. Este planteamiento, respaldado por tratados internacionales y por la administración efectiva del territorio, fue desacreditado por el jefe de Estado colombiano, generando preocupación entre diplomáticos y expertos en relaciones internacionales.
📍 Una isla con identidad clara: es Perú, y se vive con orgullo
En contraste con las declaraciones del presidente Petro, un periodista colombiano que recientemente visitó la isla Santa Rosa evidenció el arraigo patriótico de sus habitantes. En cada calle, comercio y vivienda, ondea con orgullo la bandera del Perú. La fotografía tomada durante su recorrido muestra la convivencia de los tres países fronterizos —Perú, Colombia y Brasil—, pero también destaca el compromiso de los ciudadanos peruanos con su identidad nacional.
“Aquí no se necesita discusión: somos peruanos y lo seremos siempre. Lo que diga Petro no cambia nuestra historia ni nuestros derechos”, expresó un comerciante local.
La isla Santa Rosa forma parte del distrito de Ramón Castilla, en la provincia de Mariscal Ramón Castilla, departamento de Loreto. A pesar de su cercanía con Leticia (Colombia) y Tabatinga (Brasil), la soberanía peruana no ha estado en disputa formal en las últimas décadas. El Estado peruano ejerce control total sobre el territorio, con presencia institucional, educativa y administrativa consolidada.
🗣️ “¡Fuera Petro!”: el rechazo en Leticia fue contundente
Durante su paso por Leticia, el presidente Petro fue recibido con gritos de desaprobación por parte de los ciudadanos. Expresiones como “¡Fuera Petro!” resonaron con fuerza en las calles, reflejando la inconformidad de la población local ante lo que perciben como un gobierno ausente, más preocupado por ideologías que por las necesidades reales de los colombianos.
“No necesitamos discursos contra el Perú, necesitamos seguridad, salud y desarrollo. Aquí el Estado solo aparece para hacer campaña”, gritó una habitante de Leticia.
🔥 Cortina de humo ante la crisis nacional
Desde la oposición política, las declaraciones del presidente han sido calificadas como una cortina de humo destinada a distraer la atención de la crítica situación interna que atraviesa Colombia. El caso más alarmante se presenta en el sur de Bolívar, donde los enfrentamientos entre el Clan del Golfo y el ELN han generado más de 1.500 desplazamientos forzados en apenas dos días.
“Mientras Petro abre un frente diplomático con el Perú, en Colombia las comunidades huyen por miedo a las balas. El Estado no aparece donde más se le necesita”, advirtió un congresista del Centro Democrático.
Estos enfrentamientos evidencian el fracaso de la política de ‘Paz Total’, impulsada por el gobierno, que ha otorgado reconocimiento político a grupos armados sin exigir resultados concretos. En lugar de paz, los territorios viven una escalada de violencia, disputas territoriales y un alarmante retroceso humanitario.
⚠️ Riesgos innecesarios en la diplomacia regional
Analistas en relaciones internacionales advierten que los pronunciamientos de Petro pueden provocar tensiones innecesarias con países vecinos como el Perú, con quien Colombia comparte no solo una frontera terrestre y fluvial, sino también la necesidad de cooperación en materia de seguridad, comercio y lucha contra el crimen organizado.
“Petro está utilizando la política exterior como un escenario para distraer a la opinión pública de sus fracasos internos. La soberanía sobre la isla Santa Rosa no está en discusión. Estas provocaciones son irresponsables”, sostuvo un excanciller colombiano.
📌 Conclusión
Mientras en la isla Santa Rosa los pobladores reafirman su identidad peruana con orgullo y claridad, el presidente colombiano opta por sembrar dudas sobre una soberanía reconocida, generando tensiones con una nación hermana. Este episodio no solo pone en riesgo la relación binacional con el Perú, sino que también expone la estrategia política de Petro: desviar la atención nacional con disputas externas para ocultar el caos interno que vive Colombia.
Los colombianos no necesitan conflictos diplomáticos: necesitan seguridad, oportunidades y un gobierno que gobierne.

