Colombia ha sido testigo de una fractura política sin precedentes en el Gobierno de Gustavo Petro. La vicepresidenta Francia Márquez, símbolo del “cambio” en la campaña de 2022, hoy se presenta como víctima de un sistema que ella misma ayudó a construir. Las tensiones estallaron tras la filtración de los polémicos audios del canciller Álvaro Leyva, en los que se menciona a Márquez como una ficha del intento de asamblea constituyente, interpretado por sectores políticos y sociales como una amenaza golpista.
Poco después, un video filtrado del consejo de ministros expuso una expresión que muchos calificaron de racista por parte del presidente Petro:
«A mí nadie que sea negro me dice que hay que excluir un actor porno.”
El comentario encendió aún más las tensiones internas. Desde Cali, en un discurso con tono emocional y combativo, Francia Márquez respondió sin rodeos:
“No estoy aquí para quedarme callada. No voy a fingir que no duele… Tengo ganas de gritar, de contar cómo este país nos arrastra en sus narrativas de exclusión, nos asfixia en su desconfianza y luego nos culpa por no respirar.”
En ese mismo espacio añadió frases lapidarias como:
“Pasé de ser la heroína a ser la traidora”, “Se nos quiere en la foto, pero no en la toma de decisiones” y “Gobiernos que se llaman progresistas, pero que aún cargan las marcas de un Estado racial.”
Estas palabras desataron una tormenta política. La hija del presidente, Andrea Petro, respondió desde X (antes Twitter), revictimizando aún más a la vicepresidenta con un mensaje que se interpretó como deslegitimación:
“Las críticas que hoy recibe la vicepresidenta no son por su color de piel, sino por la falta de gestión de sus funciones. Confundir responsabilidad con racismo debilita la causa que tanto ha costado construir.”
La oposición y la prensa no tardaron en reaccionar. Para muchos analistas, este discurso no solo revela una profunda fractura en la Casa de Nariño, sino que confirma lo que ya era evidente: el Gobierno del cambio está dividido, deslegitimado y sin rumbo.
El Gobierno de la inclusión simbólica… sin poder real
Las palabras de Márquez dejan en evidencia que fue usada como un símbolo electoral en 2022, pero que nunca tuvo poder real. En sus propias palabras, fue “instrumentalizada” en la campaña, nunca recibió los recursos prometidos y se le exigió “ser sumisa” dentro del gabinete.
Sin embargo, la realidad no puede ser ignorada: Francia Márquez no es una víctima del poder, es parte del poder. Ha ocupado el segundo cargo más importante del país, con presupuesto, escoltas, viajes y todas las ventajas del Estado, mientras las comunidades afro, indígenas y campesinas siguen viviendo en abandono, sin agua, sin salud ni seguridad.
El análisis de María Fernanda Cabal: verdad sin filtros
Frente a este escenario, la precandidata presidencial María Fernanda Cabal hizo una lectura contundente del momento:
“Francia, usted no es una víctima del poder, usted es parte del poder. Y también es parte del desastre que hoy enfrenta Colombia. Habla de narrativas que eliminan, pero olvida que las decisiones que han tomado junto a Petro son las que están eliminando el empleo, la seguridad, la salud y la esperanza de millones de colombianos.”
Como director de Los Independientes JJ, interpreto esta crisis no solo como una fractura interna del petrismo, sino como una evidencia de los errores profundos en la conducción del país. Estamos viviendo:
- La pérdida de valores familiares y respeto por la vida.
- El debilitamiento de nuestras Fuerzas Militares y Policía.
- El fortalecimiento de grupos armados ilegales y la criminalidad.
- La crisis económica que asfixia el bolsillo de los colombianos.
- Una corrupción galopante, reflejada en escándalos como el de la UNGRD.
Colombia no puede cometer el mismo error en 2026
El grito de Francia Márquez no es liberador, es la confesión de un fracaso. El «Gobierno del cambio» fue solo una estrategia publicitaria con consecuencias desastrosas. En 2026, los colombianos no pueden volver a dejarse engañar por símbolos sin sustancia, ni por discursos vacíos de justicia social.
La mejor opción para evitar repetir el desastre es apoyar desde ya a María Fernanda Cabal, una mujer firme, valiente y sincera, que dice las cosas como son, defiende la vida, la familia, el orden y la seguridad, y representa una verdadera esperanza para reconstruir el país que el petrismo ha dejado en ruinas.

