La esperanza de un liderazgo firme y comprometido
Por Javier Alejandro Hernández Correa
Mateo 25:35-36
«Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me recogisteis;
Estuve desnudo y me vestisteis; enfermo y me visitasteis; en la cárcel y fuisteis a verme.»
Hoy, Colombia enfrenta una crisis sin precedentes: corrupción, inseguridad, narcotráfico y abandono estatal han golpeado a millones de ciudadanos que buscan justicia y bienestar. Mientras el gobierno de Gustavo Petro habla de «espiritualidad popular», el pueblo sigue sumido en el hambre y la impunidad.
La verdadera justicia no se construye con discursos vacíos, sino con hechos. El país necesita un liderazgo firme, coherente y con convicción moral. Necesita una visión clara de gobierno, una voz que defienda a los ciudadanos y les devuelva la esperanza.
Petro y el colapso de la «Justicia Social»
El gobierno de Petro ha convertido el concepto de «Justicia Social» en un eslogan sin sustancia. Las regiones más vulnerables siguen abandonadas, mientras los grupos criminales expanden su dominio.
Uno de los mayores escándalos de corrupción en el gobierno actual involucra a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Más de 1 billón de pesos fueron desviados, afectando la atención de 845 emergencias en 27 departamentos.
En el centro de este escándalo está Carlos Ramón González, exdirector del Departamento Administrativo de la Presidencia (DAPRE) y figura clave en el gobierno de Petro. González, un veterano político y estratega del Partido Alianza Verde, ha sido señalado como el arquitecto de una red de corrupción que operaba desde el corazón del Ejecutivo.
Su influencia no se limitó a la UNGRD. González utilizó su posición para ubicar a miembros del Partido Verde en cargos estratégicos dentro del gobierno, consolidando su poder y asegurando el control de decisiones clave.
Además, la Fiscalía ha revelado que González estuvo involucrado en el soborno de Iván Name, expresidente del Congreso y también miembro del Partido Verde. Según la investigación, Name habría recibido 3.000 millones de pesos para facilitar la aprobación de la reforma pensional impulsada por Petro.
Este escándalo ha generado un terremoto político, pues la reforma pensional, aprobada bajo estas circunstancias, podría ser declarada ilegal por la Corte Constitucional. La compra de votos para su aprobación pone en duda la legitimidad del proceso legislativo y expone la corrupción dentro del Congreso.
María Fernanda Cabal: liderazgo con hechos, no palabras
En medio del caos, una voz se alza con claridad, firmeza y compromiso: María Fernanda Cabal, una mujer que entiende lo que Colombia necesita y lo demuestra con acciones.
«Yo no prometo, me comprometo.» Con esta frase, María Fernanda Cabal deja claro que su liderazgo no es simple propaganda electoral, sino una responsabilidad real con los colombianos.
Mientras otros políticos hacen de la seguridad un simple discurso, Cabal defiende con convicción la protección de los ciudadanos:
«Las comunidades vulnerables merecen más que discursos: necesitan seguridad, desarrollo rural, oportunidades reales y trabajo digno.»
Sus declaraciones no son palabras huecas, sino principios reflejados en su vida de lucha. Ha denunciado la impunidad de los criminales y ha trabajado junto a comunidades negras olvidadas, mostrando que su compromiso con los más necesitados es genuino.
En su cuenta de X, Cabal expone la realidad sin filtros:
«La inversión de valores en el gobierno es absoluta. Escuchan y conceden prebendas a los terroristas, mientras le dan la espalda a los alcaldes y gobernadores que ven cómo el país queda bajo el control de los criminales.»
Mientras el presupuesto de la Fuerza Pública ha sido recortado hasta en un 48%, el debilitamiento de las fuerzas de seguridad ha dejado a muchas regiones expuestas al accionar de los grupos armados ilegales. La salida de 40.000 soldados ha disminuido la capacidad del Ejército para enfrentar estas amenazas, y en departamentos como Antioquia y Bolívar, los enfrentamientos entre el ELN, las disidencias de las FARC y el Clan del Golfo han generado un aumento preocupante en la violencia.
María Fernanda Cabal no solo habla de seguridad y justicia, sino que las defiende con fuerza y determinación. Ella es una mujer que entiende que la política no es para complacencias, sino para decir «Las cosas como son.»
En tiempos de incertidumbre, Colombia necesita una voz clara que no tenga miedo de señalar la verdad y enfrentar los problemas con carácter.
Colombia necesita un cambio real
Isaías 58:6-10
«El ayuno que yo escogí, ¿no es más bien desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, dejar ir libres a los quebrantados y romper todo yugo?
¿No es que compartas tu pan con el hambriento, que a los pobres errantes albergues en casa, que cuando veas al desnudo lo cubras y que no te escondas de tu hermano?
Entonces nacerá tu luz como el alba y tu sanidad se dejará ver en seguida; tu justicia irá delante de ti y la gloria de Jehová será tu retaguardia.
Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: ‘¡Heme aquí!’ Si quitas de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador y el hablar vanidad,
Si das tu pan al hambriento y sacias al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz y tu oscuridad será como el mediodía.»
Hagámonos las siguientes preguntas:
- ¿Dónde está el ayuno justo en el gobierno de Petro?
- ¿Dónde están la compasión, el sentido común y el cuidado del prójimo en el gobierno Petro?
La respuesta es tan cruda como bíblica: no están.
Isaías 58:10 lo expresa claramente:
«Si das tu pan al hambriento y sacias al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz y tu oscuridad será como el mediodía.»
La solución no está en discursos manipuladores ni en acuerdos con criminales. La verdadera transformación comienza con un liderazgo que priorice la justicia, el orden y la protección del pueblo.
María Fernanda Cabal representa esa luz de esperanza para Colombia. Su liderazgo sólido, su compromiso real y su lucha incansable por la verdad la convierten en una opción clara para quienes buscan recuperar el país.
Porque en tiempos de oscuridad, Dios sigue separando a las ovejas de los cabritos. Y Colombia también debe hacerlo.

