Los diálogos con el ELN y la tiranía de Gustavo Petro que iniciaron en noviembre de 2022 están congelados desde Mayo de 2024, porque el ELN no ha dejado de secuestrar, no ha dejado de cometer actos terroristas y no ha dejado de cometer delitos de lesa humanidad.
Los grupos armados ilegales se nutren de economías ilícitas como la extorsión, el narcotráfico y la minería ilegal, precisamente la zona del Catatumbo en la frontera con Venezuela es una de las zonas con más cultivos de coca que hay en Colombia.
El ELN quiere lo mismo que las FARC con Juan Manuel Santos, curules gratis, impunidad y un tribunal que sentencie a favor de ellos y siga persiguiendo a las fuerzas militares y a la policía, el propósito es debilitar la seguridad para seguir cometiendo sus hostilidades mientras reciben premios del gobierno y de organismos internacionales.
Nuestro director Javier Alejandro Hernández Correa dijo “Premiar delincuentes no da libertad”
https://twitter.com/JJIndependiente/status/1888552369937399827
Los jefes actuales del ELN son:
Eliécer Erlinto Chamorro, alias “Antonio García”.
Israel Ramírez Pineda, alias Pablo Beltrán”.
Rafael Sierra, alias “Ramiro Vargas”.
Jaime GalvisRivera, alias “Ariel”.
Anibal Giraldo, Alias “Pablito”.
Estos conforman el Comando Central del ELN (COCE)
A fecha de corte del 8 de febrero, según las cifras del PMU, el ministerio de defensa informó de 54.000 desplazados, 56 muertos, la ONU le donó al gobierno Petro 3,8 millones de dólares americanos para atender la crisis de desplazados por la violencia.
La gran preocupación es la expansión de la dictadura y la influencia del comunismo internacional en los grupos armados ilegales en Colombia, esto ha causado despojo de tierras y atropellos a la población civil. El ELN se está apropiando de la frontera y es evidente que hay una alianza entre Maduro y Petro para que esto suceda, el anuncio de Gustavo Petro de aliarse con Maduro supuestamente para garantizar la seguridad del Catatumbo parece ser una farsa creada por los dos mandatarios opresores.
A esto se suma la crisis ministerial en Colombia que desestabiliza la administración de la nación, aumentando la crisis económica y generando menos control sobre la delincuencia y la corrupción.

