La decepción contemporánea:

Por: Pablo Esteban Martínez Díaz

En un tiempo en donde el ser humano ha pasado todas las fronteras de la guerra, la violencia y los valores como la humildad y la empatía, uno podría decir que algo habrá quedado en la memoria colectiva útil de pasar a las siguientes generaciones. Sin embargo, absolutamente irrazonablemente, vemos como las nuevas generaciones se pierden en un mundo que busca manipularlos, usarlos y estimarlos de las maneras más bajas que podemos imaginar.

Ver a una madre (activista progresista) confundir a su hijo de poco menos de tres años, de que él es una mujer y que la respuesta del niño no es otra sino aquella que responde al desconocimiento que posee por estos temas sexuales que no son inherentes a su edad, realmente da para reflexionar sobre lo mal que la humanidad está yendo y lo que se considera socialmente aceptado.

Bajo el amparo de los derechos humanos, se han cometido injusticias y se han justificado luchas políticas, eso es lo que se puede ver desde la facultad de ciencias jurídicas y desde la perspectiva de un ciudadano cualquiera que busca razones para el declive social y mental que se sufre hoy. 

Resulta absolutamente repulsivo ver a un niño que no sabe aún bien quién es, militar por ideas que no son suyas, sino políticas incubadas en su periodo académico temprano, es algo que ataca cualquier respeto al desarrollo crítico de una persona, arrebatándole sus pensamientos y su derecho a formarse a sí mismo y sus convicciones, desgarrando la personalidad que es algo individual y objeto del ser, algo que no sobra decir, tiene amparo psicológico. Y que aún, vemos personas con ideas retrógradas abogar por una colectividad de corderos vacía con la aparente justificación “del bien común”. 

Entonces la pregunta resuena en las cavernas del ser ¿Qué diablos hemos aprendido de todo? Quiero decir, tantas personas han dado su vida por ideales, tantas personas han sido víctimas de injusticias y aún muchas más han sido mártires de una causa que nos lleva al mundo actual. Y entonces simplemente uno puede ver un declive, ¿es posible acaso que el hijo mate al padre? Me parece que sí, hablando metafóricamente, esta sociedad ha desconocido su pasado y sus héroes, sus ideales y sus fundamentos, la sociedad actual se cree superior y busca de alguna forma imponer sus caprichos, aunque estos incluso vayan muy en contra de las leyes de la naturaleza y del uso básico de la razón. 

Además de un desconocimiento de sí mismos, presentan un odio hacía su pasado y tienen una búsqueda constante de ir en contra de “lo establecido” teniendo como referente valores que han acompañado al ser humano desde que se data su existencia, como lo es el caso de la familia. Únicamente bajo un paradigma de rebeldía y de una aparente autodeterminación del propio ser, buscando ser algo totalmente diferente y único, aunque eso sea diametralmente opuesto a las leyes de la razón o de la realidad.  Lo irónico y aterrador de la situación es que “lo establecido” no es precisamente los valores y las virtudes, sino el apoyo a todo este sistema ilógico de rebeldía, que supone un enemigo donde no lo hay, constituyéndose en una mentira, pues al norte, sur, este y oeste veremos que lo aceptado socialmente no es otra cosa sino esta pataleta ideológica, apoyada por gobiernos, por la ley e incluso por las grandes compañías. Este es mi diagnóstico de la sociedad actual. 

Buscar las raíces de esto nos podría llevar a incluso la contemplación de conspiraciones internacionales que buscan impulsar una agenda única. Bueno, supongo que la agenda 2030 es más un hecho que una conspiración. Sin embargo, múltiples razones podemos encontrar bajo esta situación de declive y de irrespeto por la vida humana y su autonomía, yo trazo tal origen en la victimización y el beneficio consiguiente que da el sistema social y legal de decir que eres un “reprimide”, entonces bajo la premisa de que somos victimas podemos por ejemplo adoctrinar en un aula de clase, dar beneficios legales a personas según su preferencia sexual o incluso establecer la dinámica social. Me parece que entonces como lo han promulgado cantidad de filósofos, aquella retorica de debilidad y victimización lleva a un declive moral y social. ¿podríamos tener esto como un axioma?

Lo que me queda claro de momento a mí, es que la supuesta evolución y progreso, no es más que un eslogan político con oscuros fines detrás, fines que buscan roer las raíces del ser humano denigrándolo a un simple producto de la sociedad, y pese a que el pensamiento de autodeterminación es de hecho una muestra de la razón, de control propio y decisión a la vida, resulta que aquellos que buscan “autodeterminarse”, son los que mas imbuidos por el sistema, los más ciegos corderos. Solo hay que fijarse que todos están haciendo lo mismo, y es de moda ser un servil cordero a intereses ajenos a uno. Entonces la autodeterminación real y el valor intrínseco de decidir sobre si, con un pensamiento crítico y propio, es una mentira, solo hace falta estar en un entorno cotidiano y testificar personalmente cuantos individuos se creen originales, únicos y que son militantes de una evolución social. Irónicamente, esto no es un pensamiento original y todos ellos viven en una ilusión artificial de deber “cívico y social” … Ni siquiera es original ya que ni es propia de ellos mismos, sino que esa semilla fue implantada por otra persona, y por qué es el pensamiento común. 

Sin embargo, tampoco es necesario rebuscar mucho dentro de la sociedad para encontrar personas con un pensamiento excepcional y propio, dueño de sí mismo y con voluntad. Aquellas personas que han superado los obstáculos y opresiones ejercidas, posiblemente desde su infancia, y que son formadas a sí mismas. Desafiando a cualquiera que quiera imponer un sistema único de pensamiento y de actuar. 

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